El papel y cargo de las primeras damas no existe a efectos legales, no aparece en casi ninguna constitución incluida la saharui, democráticamente carecen de votación popular, su labor no esta sujeta a ningun jucio político y su forma de ser y actuar esta determinada por el carácter del jefe del estado.
El rol de las primeras damas no deberia inmiscuirse en los asuntos del estado, y su importancia la adquiere cuando se centra en lo que concierne los asuntos sociales, humanitarios etc. Sus responsabilidades las determinan aparte de su carácter, unas costumbres y pautas historicas, cumplir con funciones representativas, protocolarias, y evitar a toda costa involucrarse en el peligroso juego de la política y el manejo de el gobierno y la instituciones del estado, de lo contrario no deja de ser una corrupción politica de igual magnitud que la economica que llevo al ex presidente tunecino al fracaso.
Algunas primeras damas optan por un papel discreto, y se limitan a cumplir con las reglas que marca el protocolo, su papel puede implicar grandes sacrificios sin recompensa, en cambio otras optan por involucrarse activamente en los asuntos del gobierno, y el problema surge cuando creen tener derecho que no les corresponde legalmente, cuando consideran que pueden gobernar a la nación y muchas veces se convierten en damas corruptas como el caso de la Trabelsi tunecina.
La primera dama Mitterrand fue un ejemplo para definir tan ambiguo papel, rompió todos los moldes en los años ochenta, evito convivir en el Eliseo con su marido, e intervenir activamente en la política interna francesa dedicándose a luchar infatigablemente por los derechos humanos, creo la fundación France-libertes, que le permitió mantener su perfil inconformista y atrevido, defendió los derechos del pueblo saharaui frente a Rabat, de Timor en Indonesia etc.
El papel y las responsabilidades de las primera dama queda firmemente ligado a su propia personalidad, sacrificios y su relación con las masas populares, y su eficacia dependerá en gran parte de la imagen que transmiten a sus ciudadanos.
Sin duda alguna la presencia de la mujer Saharaui en todo los campos de política saharaui y en su gobierno ha de tener un papel mas activo, tanto como el que ha tenido y sigue teniendo en la lucha del pueblo saharaui, rozar la paridad en nuestro gobierno, a ser posible, es imprescindible para la causa saharaui, dada la importancia que puede aportar a la sociedad saharaui, y el extraordinario impulso internacional que podría dar a nuestra causa, inclusive el de la presidencia del estado saharui.
Aun así esta tímida presencia que pretende introducir nuestro gobierno, no se puede reflejar en la figura de su primera dama, la parlamentaria, la ministra etc.. no deja de ser un poco ambigua, desconcertante y hasta exageradamente abusivo y anti democrático para la mayoría de la sociedad saharaui, la presencia de la mujer saharui, ha de ser una realidad palpable, seria y eficaz que parte de unos principio democráticos, y al servicio de la causa nacional.
Y por mucha certeza que tenga el famoso tópico, de que detrás de todo un gran hombre siempre hay una gran mujer, (que normalmente suele ser discreta), concentrar todos los poderes de los asuntos del estado o su mayoría en la primera dama, en este caso la saharaui podría ser un juego extremadamente nocivo para el bien de la sociedad y la causa nacional, una ambición desmedida que con el tiempo puede convertir a esa gran la primera dama en una especie de supernova, un agujero negro que arrastre al abismo no solamente al jefe de estado sino también a todos los miembros de su gobierno.
10.02.11
--------------Este texto expresa la opinion del autor y no de los moderadores del foro.

