7.7.12

ENTR EL GRITO DEL AHOGADO Y LAS INDECISIONES DEL SOCORRISTA

por Ada Dah

Pongo en tela de juicio, que alguien de la dirección  alce su voz por el bien de la causa y el pueblo saharaui, en prejuicio de sus propios intereses, pero  tal vez  los  ahogados en su propio silencio se indignan  puesto que sus conciencias les han juzgado en su soledad y se han convencido a pelear por un pueblo, que ha sufrido mucho por parte de los suyos. Y  que, hoy, estando al borde de la ladera  quieran salvar y al mismo tiempo salvarse ellos de unos tribunales cuyos   magistrados, probablemente, sólo serán  la historia y  sus propias conciencias mientras generaciones asisten, absortas, a los días relatando los inmundos usos que se han estado practicando  desde aquellos tiempos en que  hemos confiado además de nuestro destino nuestras propias  almas a estos administradores.

Visto lo que tenemos y lo que podríamos tener sí seguimos esta senda y después de tantos años sumergidos en la miseria ante la cual todos nos hemos rendido por  razones varias: necesidad, ignorancia, duda, perplejidad,  inseguridad, incompetencia o por miedos confesables u otros públicamente inconfesables, creo que deberíamos tomar cada uno su tiempo y pensar en solitario y convertirse (aunque sea por un instante) en un observador que mira de lejos y objetivamente este pueblo y preguntarse a sí mismo ¿dónde acabaría sí sigue esta dirección?, Y posteriormente ¿ cómo podría salir de esta situación y qué es lo que podría  ofrecer y/o sacrificar?, entonces y sólo entonces podríamos  crear un punto de inflexión que bifurcaría en un nuevo camino por y para la administración y la lucha de nuestro pueblo; conscientes, a demás, de que la dirección actual ha sido incapaz en los últimos 20 años de encauzar el proceso hacia un buen puerto y porqué todos sabemos que la situación va empeorando y cada vez con más descaro habiendo solamente dos razones: O es una administración falta de capacidad y carente de hombres de estado con altura de miras y aunque existen muchas dificultades en el escenario exterior; podrían al menos haber trabajado a nivel nacional y avanzar en la construcción de una organización necesaria no ya para un futuro supuesto estado, sino imprescindible para  la administración, el desarrollo  y el bienestar del pueblo saharaui en su estado actual.

Y la otra, es que no quieren, porque son de tal bajeza y mezquindad  que son incapaces de mirar más allá de sus personas y sus allegados y que quieran aprovechar la situación para vivir cómodamente y enriquecerse para  un futuro estado independiente que, dado su trabajo y lo que tenemos en manos, sólo esperan ellos; porque tal vez creen en los milagros, pero por  por desgracia, en  política los milagros no existen pero si existe trabajo,  esfuerzo y memoria que ellos apenas tienen y aunque los días sí, ellos o no lo saben o les importa bien poco.

Por ello cualquier posicionamiento crítico a la presente realidad  es posible, necesaria y muy deseado puesto que lo que teníamos y tenemos prohibido y lo que deberíamos temer los estamos, erróneamente, saboreando y a donde deberíamos  ir, inconscientemente, nos hemos desviado y por lo tanto habrá que corregir este escenario tarde o temprano por vía de la transformación de la actual administración o  adscribirse a un nuevo agrupación   y marcar objetivos sanos( y no, obligatoriamente, el asociar el máximo número de personas posible, ya que no todo el que se asoma se suma, y  porque  el asociacionismo no es un instrumento a priori para consolidar una oposición ni ésta  un objetivo en sí misma, sino un mero medio a posteriori para poner en práctica un ideal sólido  que corrija la realidad que vivimos).

Hace falta, por lo tanto,   fe y  compromiso de alcanzar los objetivos establecidos pese a los obstáculos y dure lo que dure el propósito (porque si 1, 2 o 3, saharauis hubieran trabajado en  proyecto de este indole desde 1991, hoy con 20 años de trabajo, tendríamos una oposición capaz de poner cualquier gobierno en su sitio ), pero  ello necesita, a demás de la voluntad, la convicción; que no es sentirse mal por ciertas injusticias, oír reproches fundados o no, ver y criticar ciertas actitudes, hechos … etc., e incluso tener información privilegiada al respecto y hasta vivir uno mismo estas malas prácticas, sino  concebir y entender que hemos cambiado de rumbo y que las cosas se están haciendo mal y que  nos están llevando por mal camino  y que nuestras primeras, segundas y terceras ambiciones se están descomponiendo en los confines del desierto; sólo  con este miramiento, su consideración y la  valoración  de la situación del pueblo saharaui, se alcanza una ideología que induce  a la necesidad  del cambio y promueve el principio del sacrificio y  por ende el cimiento del compromiso por la lucha  en el marco de otras opciones  factibles e idóneas para la reconducción de la realidad saharaui a otro estado muy distinto del actual.

Los saharauis no opinamos, criticamos, y esto es lo que hemos hecho a lo largo de estos años y para nada nos ha servido porque quizá  sólo es una vacuna contra las personas pero no contra los políticos y su compaña que están hechos de otra materia y son  inmunes a esta vacuna. Hace falta averiguar otro  tratamiento que  sirva para detener esta degeneración política y moral que ha desvirtuado  nuestros esfuerzos anteriores y que, sin duda, sería un obstáculo para las nuevas necesidades y por ende una complicada herencia para cualquier futuro gobernador aunque sea un heredero de estos, dado el carácter clientelista, tribal, o llámenle como quieran, de cada departamento de nuestra administración. El camino, por muy corto o largo que sea, se empieza por  imaginarlo, y  la intención y la voluntad de  realizarlo y a nadie, en este primer estado, se le puede pedir más que el nuevo trayecto y su dirección; porque son los únicos distintivos existentes y a la vez, conjuntamente, el vehículo necesario para guiar, durante el viaje, aquellos que sientes la necesidad de la mudanza hacia el otro costado donde, en principio, no se prometen pastos, pero sí la voluntad de buscarlos y la fe en hallarlos.  Pero sólo con firmeza, discreción y  buen criterio puede consolidarse un frente capaz de cambiar las cosas sin que la troika pueda con ello por que su debilidad y su preocupación está en el silencio de los que realmente tienen algún trabajo por hacer.

Finalmente  dice un filósofo: “que cuando la estupidez abofetea la inteligencia, la inteligencia adquiere el derecho a portarse estúpidamente”.

07.07.12
saharatebky[at]yahoo.es

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