12.5.13

LA PARADOJA

 por Ahmed Hatra

Las declaraciones de Margallo sobre el anteproyecto estadounidense para la ampliación de las competencias de la Minurso,  es una manifestación de una  idea extraña opuesta a lo que se considera verdadero  a la opinión general de los españoles. En otras palabras, es una proposición en apariencia confusa que conlleva a una contradicción lógica o a una situación que infringe nuestro sentido común.
Para Amnistía Internacional, la anulación del anteproyecto fue una  oportunidad perdida. El director de la organización para Oriente Próximo y el norte de África, denunció que el Consejo de Seguridad ha fallado a la población del Sáhara Occidental.
Amnistía sí considera un paso adelante el llamamiento incluido en la resolución para que las partes implicadas en el conflicto apliquen medidas independientes y creíbles que garanticen el bienestar de la población saharaui. Para ello, según la organización, hacen falta “pasos concretos”.
El secretario general de la ONU, había subrayado en su último informe, la necesidad de establecer una vigilancia independiente, imparcial, global y sostenida de la situación de los Derechos Humanos en la zona.  El propio Margallo afirmó en la Cámara española, donde legitima sus posturas, el  20 de junio del año pasado que la política exterior del Gobierno está inspirada en la protección de los derechos humanos de todas las personas y el derecho a su dignidad. Con estas palabras el ministro no ha dejado ningún margen para las excepciones.  Pero con sus declaraciones durante la elaboración de la resolución 2099 lo que ha inspirado en su cámara de representantes lo ha espirado, pero de una forma contraria.
 El grupo vasco PNV ha pedido en el Congreso la comparecencia del ministro de Asuntos Exteriores, para que explique el papel de España en la negociación de la última resolución del Consejo de Seguridad de la ONU sobre el Sáhara Occidental, aprobada el pasado 25 de abril.
Ahora durante su comparecencia, Margallo ha respondido en la sesión de control a que España ha defendido tradicionalmente y sigue defendiendo la posibilidad de que la Minurso pueda supervisar el respeto a los derechos humanos en el Sahara. En este sentido, el jefe de la diplomacia española ha insistido en que España ha sido y es partidaria de autorizar a la Minurso a vigilar el cumplimiento de los derechos humanos en esa zona. Exposición contraria e incompatible con sus declaraciones anteriores, cuando ha dicho que el anteproyecto estadounidense es inviable. Es decir; que no se puede llevar a cabo. También ha señalado que cuando EEUU presentó su borrador para ampliar el mandato y supervisar los derechos humanos, España estuvo a favor, pero a la vez era consciente de que no avanzaría porque Marruecos se iba a oponer en el Consejo de Seguridad. ¿Me pregunto?   ¡Porque  el ministro teme tanto a Marruecos, sabiendo que este último  no tiene el derecho de veto en el consejo de seguridad. Y cuál es el motivo de su contradicción en un lapso de tiempo tan corto.
En esas condiciones, cuando lo que se busca no son titulares sino garantizar el respeto de los derechos humanos, hay que tener una postura constructiva. Es lo que hizo España  según sus palabras.
Parece que los  hechos durante las recientes  manifestaciones pacíficas que han dejado decenas de heridos en las ciudades más importantes del Sahara, después de  la aprobación de la resolución 2099 y los testimonios de amnistía internacional, la delegación del parlamento europeo y los reporteros de las grandes editoriales occidentales que han  presenciado los sucesos le han inyectado un cierto coraje para defender el sentido común de sus conciudadanos  o cabe la posibilidad de una simple táctica para salvarse  de los miembros del senado. Entre ambas posibilidades el tiempo por delante describe su fan y despeja la misteriosa paradoja en sus posturas divergentes.

Ahmed Hatra
hetra2[at]hotmail.com
12.05.13

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