22.4.13

Serios interrogantes sobre Mohamed VI

por Haddamin Moulud Said

Antes del fallecimiento de Hassan II, eran recurrentes los comentarios sobre la idoneidad de designar, como heredero, a Mulay Rachid, en lugar del entonces Príncipe Mohamed. Dada la falta de aptitud del Príncipe Mohamed, en Marruecos y fuera de Marruecos, muchos pensaban que el heredero iba a ser el muy comedido Mulay Rachid, el candidato del, entonces todopoderoso, Dris Basri.
Mohamed VI, consciente de que si el río suena es porque agua lleva, nada más alcanzar el trono, hizo que se le designara como el Rey de los pobres. El nuevo título hizo furor en Marruecos y en cierta prensa que, aunque republicana, es adicta a las monarquías decimonónicas de la Francia de ultramar.
La razón de manual de relaciones públicas, por la que Mohamed VI adoptó ese título es evidente: que desaparecieran los comentarios de ciertos agoreros que decían que carecía de las aptitudes necesarias para heredar el trono. Y el truco surtió efecto. Ya nadie volvió a aludir a esas carencias manifiestas de aptitudes para reinar un país anclado en el medioevo. Recuérdese que Marruecos es la única monarquía del mundo donde aún todavía, los súbditos, se postran y besan la mano de su Señor. Lo que, por cierto, da mucho jugo a ciertos programas de las televisiones del Mashriq. No obstante, el mero transcurso del tiempo, ha vuelto a poner las cosas en su sitio. Veamos:
1).- Alguien recuerda el berrinche infantil de Mohamed VI cuando decidió expulsar a Minetu Ali Haidar. El pobre terminó tragándose su orgullo, porque, la heroína, acabó entrando en El Aaiún sin aceptar que es marroquí;
2).- O sus fanfarronadas al anunciar y ordenar, en plena celebración de sus ceremonias nupciales, la invasión de la Isla española de Perejil. Isla que, como se recordará, fue reintegrada a España, con viento de levante;
3).- Y el desastre de retirar la confianza al Embajador Cristopher Ross. Otro sapo que Marruecos tuvo que tragar sin que ningún intelectual marroquí levantara la voz; Y
4).- En una cuestión como la protección de los DD.HH de la que cierta prensa marroquí, dice, que inevitablemente se terminará imponiendo algún día, porqué Mohamed VI la rechaza, con el consiguiente desgaste, en imagen, de Marruecos.
5).- Su rabieta al cancelar las maniobras conjuntas con el ejército estadounidense. Alguien se imagina que una potencia como USA tolera chantajes como éste.
Cuesta creer que, en un país como Marruecos, nadie ponga en duda las ocurrencias infantiles de un hombre que no pierde ocasión de desgastar la imagen internacional de Marruecos.

Haddamin Moulud Said
ibnuabirabiaa[at]yahoo.es
21.04.13
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