18.5.10

Hay que ser consecuente hasta el final

por Brahim Cheij Breh

En cualquier circunstancia, sea la que sea, no hay duda de que el sacrificio de cada saharaui y, especialmente, de los que han sacrificado su vida en el campo de batalla, no lo vamos renunciar, por difíciles que sean los acontecimientos. Intentaré ser coherente con mi artículo, y me limitaré a decir el mismo discurso lírico.

Sin embargo, en estas mismas circunstancias donde cada uno o incluso todos juntos intentamos encontrar una respuesta de la misma pregunta de siempre, la razón, la legalidad, la paciencia, los sufrimientos, la injusticia y la larga espera y la confianza en la comunidad internacional, no nos han dado un resultado palpable sobre el terreno. Pero tampoco el entusiasmo y la moral, son armas suficientes para alcanzar un objetivo tan grande como es el de la independencia, porque les hace falta la buena planificación, las herramientas y las técnicas para que el objetivo se consiga en plazos determinados, con la absoluta seguridad. Ya no es cuestión de trabajar y pensar de la mejor forma de ahorrar vida, para que por lo menos, los pocos ancianos que nos quedan vivos, puedan ver por fin un Sahara libre.

Se trata de algo más importante, es la patria, y en este caso está en peligro, y está en peligro el sueño de cada saharaui también, debido al simple hecho de que hemos dejado nuestro destino en un juego de intereses políticos. Han trascurrido muchos años y todavía estamos en el mismo lugar de siempre. No somos capaces de reaccionar y reconocer que estamos en un sendero saturado de dificultades. Vamos haciendo cosas aisladas, y cuando las vemos unidas nos damos cuenta de la gravedad del error, que empiezan a manchar la conducta revolucionaria de algunos de nuestros dirigentes. La recién entrevista realizada a uno de nuestros históricos dirigentes refleja la falta de formalidad, la poca seriedad y la forma más baja de escabullirse de las responsabilidades y el compromiso con los mártires. Lástima que “los muertos no hablan”. Puede ser que en algún momento de la vida uno pueda decepcionarse, por alguna razón, pero lo que no es aceptable, es jugar con los sentimientos de los demás para justificar las acusaciones que se les hacen.

Para conseguir una victoria fulminante al enemigo hay que sentar las bases y hacer más modificaciones si es necesario. No importa que volvamos a empezar desde nada, tenemos la necesidad de hacer algo, sin que haga falta volver a la lucha armada por el momento, que es otra cuestión. Pero si podemos rearmar nuestro ejército con una nueva tecnología militar, también podemos firmar convenios militares con los países que nos reconocen, y hacer maniobras mixtas en nuestros territorios liberados. Algo que por lo menos puede respaldar a nuestra diplomacia a la hora de las negociaciones.

Esta diplomacia, que también requiere una nueva estrategia palpable, requiere un estudio asesorado por expertos en diplomacia internacional, y estudiar la posibilidad de organizar un encuentro donde puedan asistir todos los países que reconocen a la RASD, sean 10, u 85. No importa si algunos hayan retirado su reconocimiento, la idea es crear este foro y estudiar las formas de presionar a Marruecos, tomar nuevas iniciativas y proponer a los países aliados de nuestra causa, la idea de consultar a sus embajadores en Marruecos.

Desde mi humildad creo que a nuestro gobierno no les queda más remedio que empezar a llevar a cabo sus propios compromisos del pasado congreso del frente POLISARIO, que sin duda alguna es la mejor respuesta a nuestro enemigo y la mejor forma de alcanzar esta meta.

Este compromiso, que no es más que legitimar un estado soberano saharaui. No hay un lugar mejor que en nuestros territorios liberados, y la mejor manera de hacerlo es dejar de construir y hacer proyectos de desarrollo en los campamentos y llevarlos a cabo en Tifariti, Birlehlu, y otras ciudades liberadas. Nuestro pueblo refugiado tiene el derecho de una vida digna.

Es la hora de trabajar para crear condiciones mínimas para nuestro pueblo. Para tener la opción de vivir entre los campamentos de refugiados y nuestros territorios liberados, y evitar en el futuro que estos campamentos se convierten en asentamientos. Es simplemente trabajar para crear una buena infraestructura y condiciones humanas en estas dos ciudades estratégicas, por su cercanía a los campamentos de refugiados, que son Tifariti y Bir lehlu, y con el fin de que cada ciudadano pueda tener acceso a la administración del estado y buscar la forma de tener una representación de todos las instituciones del estado saharaui en la ciudad de Tifariti. Ésto puede ser una opción muy importante para la mayora de la población refugiada saharaui que quiere vivir en estas ciudades y también al mismo tiempo sería una respuesta a nuestro enemigo y a la ONU, de que el pueblo saharaui sólo quiere vivir bajo esta bandera, la del frente POLISARIO.

También invitar a todas las organizaciones internacionales que se encuentran en los campamentos con sedes en Rabuni y Tinfariti a trasladar sus oficinas a esta ciudad temporalmente administrativa de la RASD, en vez de estar gestionando desde Tinduf.

Compatriotas, al enemigo no hay que darle la razón, aunque la tenga. Este enemigo cobarde es más débil de lo que muchos pueden imaginan, la razón de la cual, es que el propio Marruecos decía que nos iba a liquidar en cuestión de semanas con todo el apoyo militar de occidente, y aquí estamos 35 años más tarde con la misma convicción y firmeza resistiendo. No hay duda de que cuando supo que con la guerra no podía conseguir sus objetivos, nos hizo creer en las negociaciones, y tampoco pudo hacer nada.

Con la unidad nacional, rebatimos nuestra independencia total.

Gloria eterna a los mártires.

Brahim Cheij Breh
18.05.10
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